La fusión perfecta entre el hoy y el ayer

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PROYECTO I VALLMONT

“Fusionar la parte tecnológica con la educativa” era el objetivo de este proyecto que se implantó hace tres años en el Colegio Vallmont de Madrid. Todo ello gracias al empeño de un grupo de profesores liderado por Jaime Llorente, jefe de estudios del centro y principal precursor de la iniciativa.
“Considerábamos que la educación debía dar un pequeño giro y comenzamos hace tres años implantándolo en tercero de primaria. Vimos que los niños se adaptaban perfectamente y que fue un éxito, así que decidimos ir ampliándolo a cuarto, quinto y sexto de primaria y primero de la ESO”, señala Jaime.
Pero este proyecto no sólo se basa en la implantación de las tecnologías en el día a día de los alumnos. Va mucho más allá. Implica otras muchas cosas que tienen que ver con la formación a todos los niveles. Por ejemplo, la ayuda a perder el miedo a hablar en público es una de las actividades que promueven, como apunta Jaime “que preparemos vivencialmente a los que serán los futuros profesionales”.
También consideran que la parte lúdica, o dicho de otra manera, “aprender jugando” es una muy buena forma de asimilar conceptos. Y aunque no hay nada por descubrir porque, prácticamente está todo inventado, sí qué es cierto que la clave puede estar en aunar la educación del pasado con la del presente y teniendo siempre en cuenta al alumno como principal protagonista.
“Existen cuatro fases o puntos importantes dentro de este proyecto: la clase invertida, el trabajo colaborativo, el trabajo por proyectos y el Digital portfolio”, señala Llorente.
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Aprendemos unos de otros

“La clase invertida consiste en que los niños se leen la lección antes de ir al cole y después preguntan sus dudas. En la segunda fase interactúan entre ellos, que ese sería el trabajo colaborativo y además se elaboran trabajos basados en proyectos, que les permite a los niños investigar sobre los temas que están dando y aceptar retos. El Digital Portfolio es una carpeta en la que el alumno muestra sus trabajos y ve cómo evoluciona”.
En definitiva, lo que pretenden es darles todas las herramientas necesarias para que aprendan tomando varios caminos y apartarse de las clases convencionales en las que el alumno era poco participativo.
En cuanto a la cuestión económica, que es un dato importante a tener en cuenta, el precio no difiere mucho con respecto a los libros, aunque si es verdad que se paga más cómodamente a través de una cuota mensual durante el curso académico.
Lo cierto es que a través de este nueva iniciativa “hemos aprendido unos  de otros, no sólo los alumnos, nosotros también aprendemos cada día de ellos y con ellos” finaliza Jaime Llorente.
Texto Olga Ceballos de Castro
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