México, la otra cara de la moneda

México, la otra cara de la moneda 21
 RevistaNUVE 9 (Compressed) 47RevistaNUVE 9 (Compressed) 48RevistaNUVE 9 (Compressed) 49RevistaNUVE 9 (Compressed) 50RevistaNUVE 9 (Compressed) 51
 
 RevistaNUVE 9 (Compressed) 52RevistaNUVE 9 (Compressed) 53RevistaNUVE 9 (Compressed) 54RevistaNUVE 9 (Compressed) 55RevistaNUVE 9 (Compressed) 56RevistaNUVE 9 (Compressed) 57RevistaNUVE 9 (Compressed) 58RevistaNUVE 9 (Compressed) 59


MÉXICO, LA OTRA CARA DE LA MONEDA

 Por María Vélez Romero

 

 

 

Resulta sencillo, en multitud de ocasiones, dejarse influenciar en exceso por las informaciones que desde los medios de comunicación bombardean constantemente a la sociedad, debido a la encorsetada agenda de contenidos prefijada de antemano desde niveles superiores. No obstante, ¿de verdad es imposible dejar un poco de lado los estereotipos, los miedos impuestos y las preconcepciones sociales para lanzarse al vacío y percatarse de que, más allá de todo aquello de lo que se suele hablar, hay mucho más? Precisamente a veces aquello que se conoce es solamente la punta del iceberg. Y es que, en la mayor parte de ocasiones las ramas impiden observar la enorme riqueza y la belleza de un bosque inmenso en el que hay mucho que explorar. Claro que, hay quienes deciden apartar las ramas que les ciegan o incluso optan directamente por destruir la maleza que hay ante ellas, como Nelia Bonillo, licenciada en Periodismo. Esta joven de 25 años y natural de la Línea de la Concepción, Cádiz, vivió una etapa de su vida durante el año 2014 en este país latino. Ella ha querido hablar de su experiencia para demostrar que México no tiene por qué ser sinónimo de terror. Nelia ha querido describir la otra cara de la moneda.

 

 

Después de un año, Nelia cierra los ojos y vuelve a viajar a esta tierra latina y, antes incluso de comenzar a narrar sus vivencias, con claras muestras de melancolía, asegura que México es un lugar al que hay que viajar al menos una vez en la vida. “Recomiendo totalmente vivir esta experiencia en México por todo lo que se aprende y de un modo tan distinto al que acostumbramos. Y además, como allí parecen tener esa necesidad de tratarnos bien, pues desde el primer momento te enseñan de todo en cuanto a la cultura mexicana y te incluyen todo el tiempo en sus planes. Te  tratan como a uno más, así que nada más que por la hospitalidad con la que te acogen merece la pena. Y si además se tiene ganas de conocer Latinoamérica con más razón hay que ir.” Aunque, tal y como describe la joven, con frecuencia México es un destino al que las personas suelen querer viajar para conocerlo y  pasar unas vacaciones de ensueño visitando destinos espectaculares. “Sin embargo, para nosotros eso fue un porcentaje muy pequeño de la experiencia, al menos en mi caso”,  explica Nelia refiriéndose a ella y a su compañera de facultad en Sevilla, Elena. “Más allá de los lugares, siempre impresionantes, porque lo fueron, las personas lo fueron tanto o más.” El hecho de conocer a otros europeos y latinoamericanos fue algo increíble para la chica; “todos ellos forman una peculiar comunidad donde la mezcla de culturas da a lugar una familia un tanto curiosa, pero que no cambiarías por nada.”

Así mismo, según comenta la joven periodista entusiasmada, el hecho de salir a estudiar tan lejos de casa implica “la total salida del nido. Explotas de una manera máxima tu libertad y aunque extrañas a los tuyos, siempre hay maneras tecnológicas de solventar la separación, al menos en parte.”

 

 

Es innegable que  existe una concepción generalizada y basada en un enfoque estereotipado y prejuicioso que lleva a asociar México con la palabra inseguridad. Sin embargo, sería una aberración quedarse con este enfoque simplista, ya que es éste un país en el que se puede disfrutar de millones de experiencias enriquecedoras. “Ya en la carrera te das cuenta de que la realidad no es como la pintan, así que intenté ir allí con el mínimo bagaje de estereotipos y con la mente muy abierta. Creo que todos los que llegamos, o casi todos, íbamos con la idea de adaptarnos lo máximo posible a aquello”, asevera la joven periodista.

 

La visita de destinos de ensueño acompañada de la degustación de una variedad gastronómica, cuanto menos original para todo foráneo, y de la hospitalidad de los mexicanos es la mezcla perfecta para tomar la decisión de hacer las maletas, cerrar los ojos y conocer Los Estados Unidos de México. Sus paradisíacos paisajes, el contraste cultural de sus calles y todo el legado cultural e histórico que civilizaciones como los mayas dejaron en el país latino son razones más que suficientes para emprender este viaje. No en vano, la Organización Mundial del Turismo califica a México como el principal destino turístico de América Latina y el decimoquinto más visitado del mundo.

 

 

 

 

Comienza la aventura

 

Y así fue como Nelia Bonillo un día se planteó emprender este viaje. Ella tenía claro que deseaba salir a estudiar a otro país durante un período de tiempo. En principio pensó en Brasil, ya que es un destino que le atrae bastante, pero al final se decantó por el país del picante. Lo hicieron ella y su compañera de estudios y de piso, Elena. Ambas pensaron que vivir esta experiencia juntas sería algo que enriquecería aún más su amistad y las haría crecer un poco más como personas. ¡Y tanto que lo hizo! No obstante Nelia comenta que ella no tenía la intención de hacer este viaje acompañada, más bien las cosas se dieron de este modo, “aunque es cierto que un viaje tan largo y tan lejos da un poco de respeto. Pero yo creo que se puede  hacer sola. Si las personas allí hubiesen tenido otro carácter  diría que lo habría pasado canutas al principio. Pero para nada, todo lo contrario. Te tratan como un hermano casi desde el primer día entonces es muy difícil que te sientas incómoda.”

 

Y fue así como empezaron la aventura y pusieron rumbo a Mérida (estado de Yucatán, México), aunque no sin ciertas disyuntivas. La primera duda a la hora de iniciar el viaje es la maleta, tal y como explica Nelia, “llevas una maleta para 5 meses, que es el tiempo que yo estuve allí, así que te puedes imaginar la duda tan grande de lo que meto ahí o no. Pones la ropa que puedes, el ordenador y cuatro cosas más”. Y, según relata la chica, la siguiente complicación fue el viaje. Fueron 25 horas de viaje, dos escalas, La Línea de la Concepción (Cádiz)- Madrid, Madrid- Cancún y Cancún- Mérida (estado de Yucatán). “¡Yo llegué medio muerta!”, exclama Nelia con espontaneidad.  Más aún al conocer el calor húmedo tan característico del clima mexicano. La joven todavía recuerda a la perfección y riendo el momento en el que se abrieron las puertas del aeropuerto y les dio en la cara “toda la bofetada del calor de Yucatán”. Ella cuenta incluso cómo a una de las compañeras que tenía gafas se le empañaban los cristales constantemente debido a los niveles de humedad. Y es que allí “no hay invierno ni en el mes de diciembre, siempre hace calor”.

 

Nada más llegar las recogieron en el aeropuerto un grupo de personas que en México se organizan conformando empresas para ese tipo de traslados y otras cuestiones que facilitan la vida a  los estudiantes. “Nos recogieron en una furgoneta para llevarnos a la casa en la que nos alojaríamos con más estudiantes y estos mismos grupos, desde el primer momento, organizaban reuniones para que conociésemos a más personas”. Y, tras una pausa en la que su mirada refleja cariño y añoranza a un tiempo, la joven gaditana asegura que “realmente el período de soledad es mínimo”.

 

Pero, ¿cuál es el primer paso para poder desplazarse a un país de Latinoamérica para estudiar?  Nelia explica que existen becas Santander con las que se otorga una cuantía económica al estudiante y que, aunque a ella no se la concedieron, no tuvo problemas a la hora de optar a la plaza en la universidad mexicana de Mérida. Y en ningún momento se sintió perdida para la realización de los trámites para su traslado, ya que, como ella misma cuenta, para ir a México existen diversas vías, pues  la propia universidad desde México media por los estudiantes, al menos así fue el caso de la Universidad Anáhuac Mayab a la que asistió Nelia, y además existen multitud de páginas web apropiadas para que cada cual, por sí mismo, encuentre fácilmente la información necesaria para un traslado sencillo y sin agobios. Y cabe destacar que “desde Sevilla uno de mis profesores me aconsejó para elegir destino, ya que él se encargaba de ayudar a los alumnos que optaban a becas de movilidad” o que, sin que les concedieran la beca, como es el caso de Nelia, conseguían la plaza y debían iniciar todo el trámite para el desplazamiento (cambio de plan de estudios y convalidaciones de asignaturas entre otras cuestiones). Y desde el instante en que la Universidad de México sabe que hay un alumno extranjero que se traslada allí por una temporada todo son facilidades para él. Tal y como describe la joven periodista “se vuelcan desde allí y te mandan constantemente información acerca de todo lo necesario y además hay grupos a través de redes sociales que ayudan muchísimo”. De hecho es posible decir que se antojan ya esenciales por su gran utilidad a la hora de realizar cualquier tipo de viaje a otro lugar.

 

En cuanto al alojamiento allí existen grupos que desarrollan sistemas para acoger personas. “Yo me alojaba allí en una casa con más estudiantes, éramos mi amiga y yo españolas, dos belgas y un francés. Los caseros vivían en una casa al lado.”

 

Y si se habla del sistema educativo en México, en una vista comparativa respecto a la educación universitaria en España, el número de personas por cada clase es mucho menor. Sorprendentemente en algunas asignaturas podía haber cuatro o cinco personas en el aula. Así que la atención es mucho más personalizada. “Los profesores se saben tu nombre e incluso hay algunos que imparten muchas asignatura distintas a lo largo de la carrera. Se trata de un ambiente más propio al de un  instituto”, dice Nelia convencida.

Y la chica hace hincapié con gesto agradecido en que “los estudiantes en la facultad no eran sólo compañeros, sino que se veía claramente que eran amigos.”.

 

Y es que en general, tal y como cuenta con entusiasmo la chica, las personas son muy hospitalarias, “con los nacionales no sé cómo serán, pero con los extranjeros son excelentes. Y más aún con los españoles, nos tienen súper idolatrados”, comenta Nelia entre risas. “Nos trataban con  gran cariño, les hacía mucha gracia como hablábamos y allí nadie criticaba a los demás. En los seis meses que estuve allí, jamás vi a nadie criticar a un amigo o compañero”, asegura.

 

Buenas personas, amables, cariñosas y acogedoras que hacen que los estudiantes se sientan como en casa, no obstante, ¿cuál es el modo de vida mexicano? Según comenta Nelia “allí el contraste rico-pobre es mucho más bestia. Sobre todo porque el pobre es mucho más pobre. De hecho la universidad a la que yo fui era espectacular;  el nivel de aquel campus enorme en el que se podían estudiar muchas carreras distintas era de gente con mucho dinero o al menos así lo veía yo”. Y para dibujar bien la realidad vivida la joven cuenta que la zona en la que ella residía era de personas con dinero, un lugar bastante turístico, “pero junto a una casa bastante buena podías encontrar una chabola. Y cuando digo chabola es chabola, de techo de chapa”, recalca la chica; “por eso digo que el contraste es enorme.”

 

 

Y, en cambio, había algo que a Nelia le llamó mucho la atención y fue  “la diferencia que hay entre el estereotipo de niño rico español y el mexicano. No deja de ser un estereotipo, pero aquí hablamos de ricos y pensamos en alguien vanidoso. Sin embargo allí los chavales con dinero eran muy normales, sencillos,  y encantadores a los que les gustaba hacer planes muy normales con todo el mundo. Nos recogían en coche y salíamos todos. Eran chavales muy humildes a pesar de tener mucho dinero. En general la gente era muy sencilla.

 

La mayoría de las personas tenían coche y se desplazaban con él, dada la gran extensión del país que hacía que moverte a la mayor parte de los lugares implicase recorrer largas distancias, pues se habla de que México es el décimo cuarto país más extenso del mundo y el tercero más grande de América Latina. “Quienes no tenían coche eran las personas pobres, por eso es a ellas a las que ves montadas en el autobús”, afirma Nelia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

México, un país picante.

 

“¡Allí le ponen picante a todo, hasta a la fruta!”, exclama la Nelia, “es como la sal para la dieta mediterránea”. El horario de comidas es muy parecido al de España, pero las comidas son mucho más grasas. Con todo, la gaditana asegura haber disfrutado de la comida y cuenta que, gracias a la misma, recuerda alguna que otra anécodota. “Un día cociné lentejas porque echaba de menos mi comida y cuanto me estaba comiendo el guiso empecé a notar que picaba. Todo fue porque un pimiento en apariencia muy normal resultó ser picante!”, cuenta la joven periodista a carcajadas, “¡cociné mis primeras lentejas picantes!”

 

 

Viajar y hacer planes en México

 

Quedar con amigos resulta fácil desde el primer momento en el que se pisa suelo mexicano por diversas razones. En primer lugar la vida allí, en general es más barata que en España, así que si eres español podrás pasarlo en grande sin que tu bolsillo se resienta demasiado. Y, por otra parte, hasta a la persona más tímida puede resultarle muy sencillo entablar nuevas relaciones y tener planes todos los días ya que, según cuenta Nelia, en la misma universidad había un sistema de hermandades, los hermanos Mayab, a  través del cual asignan un hermano Mayab a cada alumno extranjero. Como Nelia y su amiga Elena iban juntas, tenían ambas a un chico como hermano asignado. “Él nos informaba de planes con más compañeros todo el tiempo, nos recogía, hacía como de guía para nosotras en México, nos llevaba a hacer cosas típicas de allí y hacíamos fiestas con muchas personas”, relata la joven con una gran sonrisa dibujada en su rostro. “Yo tuve la oportunidad de ir a cenotes, una especie de pozas de agua dulce en medio de la nada, y a Chichén Itzá”, uno de los principales sitios arqueológicos de la península de Yucatán,  Se trata de experiencias que todo visitante de México que se precie debe vivir, tal y como se desprende de la alegría con la Nelia narra cómo ella disfrutaba de estas aventuras en el país latino.

 

 

Y si se quiere gozar de un baño, Nelia cuenta que la playa de Yucatán no está mal, pero que  Riviera Maya la dejó anonadada. “Es una zona que no se puede dejar de visitar. Tiene un mar muy turquesa y una arena muy fina y sin masificación, eran playas muy desérticas”, lo cual hace que se disfrute aún más de la paradisíaca riqueza paisajística. Así como también es toda una experiencia para los sentidos pasar un día en las playas de  Holbox (nombre maya), de aguas muy saladas. Lugar en el que Nelia aprendió algo muy curioso. ”Había allí una especie de lago rosa, debido a lo salado de sus aguas, en cuyas condiciones sólo puede vivir una animalito muy pequeño. De hecho es lo que le da el color a los flamencos, que en principio son blancos, pero de comer ese bichito se vuelven rosas”.

“También  tuve la oportunidad de hacer un pequeño gran viaje al sur, a la montaña, en el estado de Chiapas.  Y la verdad es que no sé decirte lo que me gustó más, si la playa o la montaña”. Y es que la grandiosidad de la montaña del sur del país es tal que no resultaría complejo haberla dejado embelesada con su belleza.

 

“¡Y sí, vi cómo le cantaban rancheras a una chica e intentamos bailarla, pero es muy complicado!”, exclama la joven risueña.

 

De este modo finaliza Nelia de indagar en su maleta de los recuerdos, aunque, asegura que “haría falta mucho tiempo y redacción para contar todo lo que viví en aquel fascinante país.”

 

Es bello conocer otra cultura y otro modo de estudio, percatarse de que existen realidades muy distintas a las que entendemos como normales que pueden llegar a gustar más que aquellas a las que cada cual pueda estar acostumbrado y, al mismo tiempo, aprender a valorar aquello que vivimos día a día y que, al pasar un determinado período de tiempo fuera, se echa de menos inevitablemente. Claro que, sería imposible adquirir esta capacidad crítica y la amplitud de miras suficiente si nunca se sale de la zona de confort. Si no se toma el riesgo de explorar otros lugares del globo terrestre. Sobre todo esos otros que, según diversas fuentes, no es debido ni seguro visitar. ¿Por qué no investigar por uno mismo, recurriendo a otras fuentes distintas a las habituales? ¿Por qué no salirse de la norma y escapar de los encorsetados caminos que parecen estar prefijados casi por norma? Obviamente no se trata de cerrar los ojos y lanzarse a ciegas a la piscina, ya que es posible que esté vacía. Pero a veces es necesario otorgarse la posibilidad de dar un par de pasos más y acercarse al borde, para  darse cuenta de que no sólo hay agua en la piscina, sino que no es tan turbia como le contaban.  Ahora bien, es imprescindible  escuchar bien los consejos de quiénes hayan dado el salto ya anteriormente, haya nadado y vuelto a salir del agua lleno de felicidad por haber conocido todo aquello. Será necesario recurrir a un flotador a veces y, claro está, toda piscina tiene alguna parte que puede estar dañada o zonas en las que la profundidad sea demasiada como para conseguir disfrutar del baño. Basta con mantener los ojos y los oídos bien abiertos, estar muy bien informados y acercarse a aquellos que sepamos nos van a guiar de buena manera. Porque no es posible engañarse, áreas profundas y oscuras existen en todas las piscinas y ello no es un indicador de que esté prohibido el baño. Todo país alberga peligros, pero también maravillas y tesoros a los que, habría de ser incluso obligatorio, aproximarse, aunque tan sólo sea una vez en la vida, precisamente para crecer como personas. Y es que ello sólo se consigue mediante la observación de realidades diferentes a las que siempre se han vivido, patrones sociales y modos de vida a veces opuestos a los propios, que sirvan como nuevos referentes para poder comparar. Pues la diversidad no existe si no se conoce. ¿Cómo saber si puedes ser más feliz con otras normas y en otro lugar si no te das la oportunidad de conocerlo?  Nelia Bonillo, tras haber vivido y madurado aquella experiencia única, lo sabe  a la perfección.  Sin duda Nelia vivió la que ella misma define como una de las mejores experiencias de su vida. Ahora se plantea estudiar una segunda carrera y para tal fin está trabajando y ahorrando dinero para estudiarla en lugar distinto a su gaditana Tierra natal. ¿Elegirá de nuevo México como destino?

[one_third]revistanuve-mex[/one_third] [one_third]twitter-mex[/one_third] [one_third_last]facebook-mex[/one_third_last]

More from Francisco Javier Gutiérrez Ruiz

El sabor del éxito está en Villa Cañada

En plena crisis y con un sector que se resiente especialmente de...
Ver publicación