¿Realmente comemos cuándo tenemos hambre?

Couple eating sushi together in new home

¿Realmente comemos cuándo tenemos hambre?

Por Sencillez y orden y Radiosapiens

  • Filoteca sin Pauta

    Realmente ¿comemos solo por hambre?  Desde la diabetes hasta la caries pasando por la anemia y dificultades de aprendizaje, gran parte de las enfermedades que padecemos están relacionadas con dos problemas de alimentación: “LA OBESIDAD y LA DESNUTRICIÓN.”
    Por eso es necesario entender cómo nos alimentamos.
     Es importante comer bien. Al menos, saber el efecto que tienen los alimentos en nuestro cuerpo. Por ejemplo, cómo elegimos lo que comemos, y por qué comemos. Porque no solo comemos por hambre.
    Tradicionalmente la ciencia ha abordado los asuntos alimentarios individualmente. Intentan resolver el problema mediante un modelo, una terapia, una píldora. Nos encontramos algunos modelos o explicaciones acerca de cómo regulamos lo que nos comemos, y poco más.
     Los que afirman que la cantidad de azúcar, grasa  o proteína que tiene nuestro cuerpo es la misma que define cuánta hambre nos da y cuando nos sentimos saciados. Sin embargo otros sostienen  que el factor más importante son las hormonas, como la insulina y la hormona del crecimiento.
    Está comprobado  que ciertas lesiones cerebrales especialmente en el hipotálamo producen más ganas de comer o de pleno eliminarán el hambre.
     Otro modelo afirma que tenemos una especie de termostato o punto de ajuste que hace que variemos nuestra dieta para mantener nuestro peso. Sin duda todos estos factores son importantes pero no explican, la siguiente escena:
     [Ausio iVoox de Radio Sapiens XXI]
    Estás cenando en casa de tu abuelita. Ya te comiste el tremendo pastel de carne que te preparó.
    Tus niveles de glucosa y proteína están perfectos. Tu insulina tiene trabajo para rato y no tienes ninguna lesión cerebral. Tu abue te pone en la mesa ese flan de huevo que te hacía cuando eras niño y para colmo te pone ojitos con esa miradita de santa  
     Y, claro, será imposible que desprecies semejante manjar.
    Queda entendido que la biología se queda corta para explicar por qué accediste a el ritual de tu abuelita.
     Para entender el comportamiento alimentario, se requiere la cooperación de varias disciplinas.
     Pero ¿Qué es el comportamiento alimentario? Simplemente es todo lo que hace un organismo para alimentarse: Buscar comida, escogerla, guardarla, decidir en qué cantidad consumirla, decidir con quien la comemos y hasta cómo vamos al baño.
    Cada una de estas actividades, es muy diferente en cada familia, cultura e individuo. Es fácil ver entonces que en el comportamiento alimentario entran factores cómo lo bioquímico de la composición de los alimentos y biológicos cuando estos alimentos actúan en nuestro cuerpo pero también psicológicos ya que se trata de conductas y hábitos que desarrollamos e inclusive antropológicos y sociológicos porque esas conductas dependen de nuestras tradiciones y cultura en esencia.
    Sería muy útil abordar lo alimentario desde una postura trigonométrica y  holística.
    Un par de ejemplos científicos pueden servir para demostrar que no solo es el hambre la que decide cuándo comemos ¿sabéis lo que es el efecto bufete libre? Fijaos un estudio se ha demostrado que las personas consumen más alimentos si estos tienen aderezos, colores, formas y sabores diferentes (aunque sean iguales en  características nutritivas). Más sorprendente aún es que al preguntarles a los glotones del “bufete libre”,  muchos sujetos no se daban cuenta de que habían comido más.
    Otro estudio científico mostró que las personas cambian su conducta al comer si están en presencia del otro sexo. Se llama efecto EVA. Los hombres (algunos) comen a partir de las sugerencias que hacen las mujeres. Lo que prueba y demuestra una vez más, el poder femenino en las vidas de algunos hombres.
    Lo más esperanzador es que es posible modificar CONDUCTAS. Sobre todo las que consideramos que son dañinas. Por ejemplo, otro estudio sugiere que LA EDUCACIÓN NUTRICIONAL  INFANTIL, tiene consecuencias positivas aunque el principal obstáculo para lograr el cambio son algunos PAPÁS, sin querer, claro…
    También hay que tener muy en cuenta que: la información nutricional que contienen “las etiquetas de los alimentos procesados”, no necesariamente modifica la selección que hacemos de estos..
     Es muy importante generar  y difundir el conocimiento acerca de todos los factores que intervienen en la conducta alimentaria. Comprender todos los mecanismos involucrados particulares de cada uno de los fenómenos que intervienen en la alimentación, como por ejemplo, el emblemático efecto estrés en la conducta alimentaria o los patrones alimentarios de diversos grupos sociales: desde estudiantes, trabajadores, turistas, o hasta personas con alguna enfermedad. Quizás algún día los investigadores nos puedan explicar ¿Por qué tienen tanto éxito los puestos de hamburguesas, perritos calientes, que tan claramente dicen el daño que sufrirán nuestros cuerpos si los comemos?
    Lo que debemos ser conscientes es que cuando elegimos un alimento no solo lo hacemos porque tenemos hambre. Lo ideal es comer comiendo mentalmente mientras comes. De esta manera,  Pronto educarás a comer lo que necesitas y no lo que sin darte cuenta almacenas en tu buzón orgánico, sin pensar que está  almacenando sin saber  que es lo único que estás haciendo.
    Sin más y con el consejo más simple:
    ¡¡ COME COMIENDO junto a TU MENTE!! ¡tu mejor compañera!…  ¿o no?

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