Bancos de tiempo – Cuando las horas se convierten en moneda

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Cuando las horas se convierten en moneda

Texto: Gema Navas

 

“El tiempo es oro”. Este conocido refrán cobra hoy más sentido que nunca. Muchos españoles están recurriendo a una nueva fórmula que puede convertirse en una solución para salir adelante en época de crisis: los bancos de tiempo, un sistema de intercambio de servicios o conocimiento ¿la moneda?: la hora.

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Marian Mir es una Barcelonesa de 50 años, maestra de literatura y lengua, a la que recomendaron clases de Pilates para mejorar sus problemas de espalda. Sin embargo, todos los centros eran demasiados caros. Una amiga le habló de los bancos de tiempo y decidió acudir. Allí se encontró con Celine Moreau, francesa y afincada en Barcelona que tenía  el título de profesora de Pilates y que acudió al banco de tiempo porque quería recibir clases de lengua española.

Así comenzó un intercambio beneficioso para ambas y que no les ha costado ni un euro, porque todo el mundo tiene algo que ofrecer y también necesidad de pedir algo en algún momento. “Por prescripción médica, tenía la necesidad de practicar Pilates, pero es una actividad muy cara. Por ello, acudí al Banco del Tiempo del barrio de Gracia; allí  me presentaron a Celine, experta en esa materia, que pudo satisfacer mi necesidad”, nos cuenta Marian.

 

 

El tiempo, un valor en alzadescarga3

En la sociedad de hoy en día, donde las prisas y el estrés forman parte de nuestra vida diaria, el tiempo es un valor en alza; además, la coyuntura económica en la que nos encontramos nos invita a inventar nuevas fórmulas. En este contexto los bancos de tiempo son los intermediarios entre personas que intercambian de forma gratuita servicios o conocimientos: unos echan una mano con algo que dominan a cambio de algo que necesitan.

Los bancos de tiempo están creciendo a pasos agigantados. En algunos países, como Estados Unidos, Reino Unido, Canadá o Italia, estos servicios están arraigados desde hace años. En España, dada la coyuntura económica, esta iniciativa en la que das y recibes sin gastar ni un euro está ganando cada vez más adeptos. Nuestro país cuenta ya con casi 300 bancos de tiempo repartidos prácticamente por todo el territorio español. Galicia es la comunidad que lidera el ranking de comunidades con mayor número de estas iniciativas, con un total de 68, le sigue Andalucía, con 40; Catalunya, con 34, y la Comunidad de Madrid, con 30. Las comunidades con menos bancos de tiempo son Navarra, con tan sólo 3; Cantabria, con 4  y Extremadura con 6.

banco-tiempo2En el 99% de los casos, la Red de Bancos del Tiempo tiene soporte de los ayuntamientos de cada población, aunque existen iniciativas de otras
administraciones como la Xunta de Galicia, que en  2007, fue pionera en regularlos  por ley. Además, el impulso de los bancos de tiempo, también puede surgir de grupos alternativos, ecologistas y otras entidades con financiación e incluso de particulares.

En el caso de Marian y Celine, el  intercambio de servicios o conocimientos tuvo lugar entre ellas; Celine recibió las mismas horas de tiempo que  las que usó para impartir las clases de Pilates. Casualmente, Celine tenía la necesidad de mejorar su español, así que las horas ganadas con ese servicio le sirvieron para “comprar” el  tiempo de Marian. Pero generalmente no siempre es así. El banco de tiempo es una bolsa de servicios al alcance de todos los asociados; es una iniciativa basada siempre en la reciprocidad.

 

Una iniciativa al alcance de cualquiera

Los Bancos del Tiempo no sólo son una iniciativa rompedora, sino que su funcionamiento es sencillo. Cualquier persona mayor de edad puede inscribirse en el Banco del Tiempo rellenando una ficha con los servicios que ofrece según su disponibilidad y marcan sus necesidades o prestaciones que desean obtener. El nuevo miembro recibe una lista con los datos de los demás socios y sus números de teléfono. Los asociados pueden ponerse en contacto entre ellos sin necesidad de ningún intermediario. Además, cada persona adscrita al banco dispone de un talonario de tiempo en el que apuntan el número de horas dedicadas a un servicio, y le entregan un cheque a la otra persona una vez finalizado el intercambio. Así, la persona demandante debe entregar su cheque al usuario que le ha ofrecido su servicio. El usuario que desarrolla el servicio debe entregar este cheque a la Secretaría del Banco en el plazo de un mes, aunque es recomendable comunicarlo antes por email, teléfono o en la Secretaría del Banco. Una vez recogido el cheque, la Secretaría anota en la cuenta corriente del usuario el número de horas reflejadas en el cheque, y comprueba que el servicio se ha realizado correctamente y sin incidentes, así como que no haya un desequilibrio entre el tiempo dado y el recibido. No se pueden acumular una diferencia mayor de 20 horas entre el tiempo que se oferta y el tiempo que se demanda.

Una característica de los Bancos del Tiempo es que no hay estatus porque se basan en la igualdad: todos los servicios y habilidades se valoran igual, independiente del nivel de cualificación y de su valor en el mercado.

Julia es una jubilada experta en preparar excelentes menús caseros y en hacer arreglos de costura que ofreció sus servicios al Banco del Tiempo del barrio de Sants, en Barcelona. Cada hora que trabajó era una hora que podría pedir a otra persona. Un día necesitó que alguien le acompañara a realizar unos trámites administrativos. Alfonso, un joven estudiante de 24 años, acompañó a Julia a realizar esos trámites y además le arregló el ordenador. Las horas invertidas en ayudar a Julia las usó para comprar el tiempo de Pablo, otro estudiante de Ingeniería Industrial, que se ofrecía a dar clases de Estadística a alumnos de cursos inferiores de esa misma carrera, como Alfonso.

 

La cantidad de intercambios es infinita

“Técnico retirado con gran afición al bricolaje, se ofrece para  pequeñas reparaciones caseras, ayudar en pequeños trabajos etc. Interesados en cambiar horas de tiempo, realizando ayudas caseras, ponerse en contacto conmigo en el email…”. Así anunciaba sus servicios Óscar, un jubilado del  barrio de Gracia de Barcelona. Marta es una estudiante de Derecho que vive en un piso de estudiantes. Vio el anuncio de Óscar que estaba suscrito al mismo Banco del Tiempo que ella, y decidió comprar sus horas para reparar algunos desperfectos de su piso de estudiante. A su vez Óscar encontró entre los servicios que ofrecía su banco de tiempo el anuncio de Lucía: “Estudiante de Ingeniería Informática se ofrece para dar clases de programas de Microsoft  (Excel, Word y Power Point). Interesados ponerse en contacto conmigo a través de email”. Óscar siempre quiso mejorar sus conocimientos informáticos, así que usó las horas invertidas en reparar la casa de Marta para comprar el tiempo de Lucía. Ella, a su vez, utilizará esas horas invertidas para  comprar otros servicios que le sean de utilidad.

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Otra particularidad de los bancos de tiempo es que se pueden hacer intercambios de carácter grupal; es decir, una persona puede realizar una actividad a un grupo, lo cual genera mayor dinamismo y fomenta las relaciones sociales.

 

Un servicio a la comunidad nacido en Italia

Los bancos de tiempo surgieron como una iniciativa vecinal en Italia a principios de los años ochenta para que las mujeres trabajadoras pudieran ayudarse mutuamente y así disponer de más tiempo libre. Actualmente cualquier persona mayor de edad puede formar parte de ellos. La mayoría de ciudades españolas importó el modelo italiano a finales de los años noventa, para promover la cooperación y la relación entre vecinos en una sociedad donde el desconocimiento del entorno era cada vez más patente.

Esta nueva fórmula no sólo permite a sus socios ahorrar dinero, sino que están convirtiéndose en una verdadera cadena de favores, una iniciativa rompedora, pues ayuda a la gente a poner al servicio de los demás sus mejores aptitudes. En una época  en que el individualismo impera en nuestra sociedad, la aparición de los bancos de tiempo ha reavivado el espíritu de servicio, mostrando no sólo que todos tenemos algo que aportar a nuestros vecinos, sino también que los demás siempre pueden enseñarnos algo nuevo. Así lo explica Ana Pacheco, voluntaria de la Secretaría del Banco del Tiempo de Sarrià- Sant Gervasi, en Barcelona: “Lo sorprendente es que hay mucha gente que no acude por falta de medios, sino que usa el banco de tiempo como una verdadera terapia, pues esta iniciativa fomenta  principios como la igualdad, la solidaridad, el altruismo, la integración social, el respeto,  la mejora de las relaciones interpersonales y la autoestima”.

Así, uno de los principales objetivos de los bancos de tiempo no es otro que la promoción de intercambios entre vecinos para fomentar valores como la cooperación, la comunicación y la solidaridad con el fin de que todo el mundo  sienta que  forma parte de la comunidad. En los bancos de tiempo se hacen amistades y planes diversos. Como en aquella película protagonizada por Helen Hunt y Haley Joel Osment, Cadena de favores, los bancos de tiempo intercambian favor por favor, ayudando a cohesionar a la sociedad y fomentando valores tan fundamentales como la generosidad, potenciando las relaciones intergeneracionales e interculturales.

Invertir tiempo para recibir tiempo; ésa es la filosofía de los bancos de tiempo, una fórmula que está rompiendo moldes y que parece que ha llegado para quedarse. Ya lo dijo Theophrastus (300-287 a. de C.), filósofo griego y pupilo de Aristóteles:El tiempo es la cosa más valiosa que una persona puede gastar.”

 

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NUVE y los bancos de tiempo

Los bancos de tiempo como iniciativa rompedora y novedosa permite que desde NUVE abordemos diferentes aspectos (ventajas, inconvenientes, dudas, nuevas iniciativas…) que plantea la aparición de esta nueva fórmula de intercambiar servicios o conocimientos. En el próximo número profundizaremos sobre otros aspectos de los bancos del tiempo. Nos plantearemos si los bancos de tiempo funcionarán a gran escala y veremos la relación entre los bancos de tiempo y las redes de trueque que nacen en Internet, que fomentan un vecindario global.  Trataremos también aspectos sobre el  funcionamiento del primer banco de tiempo mundial.  Y ahondaremos sobre otro aspecto de esta iniciativa: los bancos de tiempo solidarios, tiempo y conocimiento al servicio de más de 50 ONGs y asociaciones.

 

Colaboración

NUVE necesita la colaboración de todos para seguir enriqueciendo este contenido. Creemos que entre NUVE y sus lectores, nosotros y vosotros,  conseguiremos sentirnos orgullosos de la labor realizada.

Esperamos todo el apoyo, opiniones, colaboraciones y sugerencias.

 

SUMARIO

En los 300 bancos de tiempo españoles inviertes tiempo y recibes tiempo. Así ayudas y te ayudan.

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