El sentido del tacto y la influencia en el ser

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Artículo: Mila Cuelliga
Dibujo: Pepe Parrales (pintor artístico)
Terminamos este ciclo de los sentidos con “el sentido del tacto y la influencia en el ser”. Veamos pués:
El tacto es el encargado de la percepción de los estímulos que incluyen el contacto y la presión, la temperatura y el de dolor. Su órgano sensorial es la piel. Existen alrededor de 100 receptores del tacto en cada yema de los dedos.
La piel es el órgano más grande del cuerpo. Se estima que en la piel humana existen alrededor de cuatro millones de receptores para la sensación de dolor, 500 mil para la presión, 150 mil para el frío y 16 mil para el calor.
La mayoría de la sensaciones son percibidas por medio de los corpúsculos (receptores que están encerrados en cápsulas de tejido conjuntivo y distribuidos entre las distintas capas de la piel -epidermis, dermis e hipodermis- desde la superficie hacia abajo).
Los receptores encargados del tacto o de la sensación de contacto son los corpúsculos Meissner. Los corpúsculos de Pacini son los que determinan el grado de presión que sentimos. Los corpúsculos de Ruffini perciben los cambios de temperatura relacionados con el calor (nuestra temperatura normal oscila entre los 36 y los 37 grados). Más sensible a la superficie o cara dorsal de las manos. Los corpúsculos de Krause son los encargados de registrar la sensación de frío, que se produce cuando entramos en contacto con un cuerpo o un espacio que está a menor temperatura que nuestro cuerpo.
Las distintas impresiones del tacto son transmitidas por los diferentes receptores a la corteza cerebral, específicamente a la zona ubicada detrás de la cisura de Rolando.
El dolor tiene sus propios receptores, llamados álgidos, que son terminaciones libres (nervios) presentes en casi todos los tejidos del cuerpo, en la parte más profunda de la epidermis y distribuidas entre las cápsulas de los diferentes corpúsculos. Cuando las células son dañadas, liberan sustancias que provocan un impulso que surge de las terminaciones nerviosas. Una vez transmitida la información al cerebro, se liberan endorfinas, que bloquean el dolor (análogas a los analgésicos).
Por Tanto, Los impulsos dolorosos llegan al cerebro a través de dos tipos de fibras nerviosas, con distinta velocidad de transmisión: las rápidas, de 12 a 30 metros por segundo (m/s), y las lentas, de 0.5 a 2 m/s. Es por esto, que existen dos tipos de dolor: el rápido, que es agudo, breve y muy bien localizado, que hace que reaccionemos retirando la parte del cuerpo afectada; y el lento, que es un dolor intenso pero difuso, que se mantiene hasta que se alivia la zona dañada.
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Hacemos parada y seguimos avanzando:

El grado de sensibilidad táctil de cada zona varía en función del número de terminaciones nerviosas especializadas. Algunas partes del organismo poseen muchas más células sensitivas del tacto, como sucede en el hocico de los animales, las antenas de los insectos o las yemas de los dedos de las personas. La información de los estímulos que recibe el cuerpo se transmiten por las vías nerviosas hasta la médula espinal y finalmente llegan a la corteza cerebral, donde se hacen conscientes y se interpretan. Las funciones del tacto se localizan en una zona específica, el área somatosensorial, donde se reciben los impulsos desde la superficie cutánea a una parte concreta que depende del lugar del cuerpo de donde proviene.
Así se configura el mayor órgano de los sentidos, que percibe cualquier contacto, los distintos niveles de temperatura y las impresiones de malestar o sufrimiento. Con este mecanismo se establece además un sistema de defensa que avisa de una situación perjudicial en el organismo (los denominados nociceptores son los encargados de recibir la sensación de dolor).
Resumiendo, el sentido del tacto comprende la percepción de estímulos mecánicos que incluyen contacto, presión y golpeo.
Existen otras células análogas a las anteriores que dan información al cerebro sobre tensiones internas. Por ejemplo, cuando las venas y arterias experimentan tensiones debidas a la presión de la sangre que conducen, se emiten señales que ayudan al sistema nervioso a regular la presión arterial ya sea dando órdenes de que se contraigan o expandan. Este tipo de canales, sensibles a los cambios de presión y de tensión, gobiernan el ritmo y magnitud de las contracciones del corazón, controlan el estómago, la vejiga, etc.
La presión es una cuestión de distorsión mecánica, la torcedura de un “pelo” de una célula ciliada. No es realmente un pelo, por supuesto, sino una versión extendida de una dendrita. Cuando se dobla, su tensión causa la apertura de poros, el intercambio de iones, y, por supuesto, el disparo de la neurona. Hay, de cualquier modo, tres tipos diferentes de receptores de presión: tacto ligero, presión y vibración.
Con el dolor también se clasifica los picos y el cosquilleo. Es interesante que haya una sustancia llamada capsaicina que actúa en los receptores del dolor de la misma forma que hace el daño real.
Los órganos del tacto y del oído están basados en fenómenos que dependen de deformaciones mecánicas. El tacto y el oído son los sentidos mecánicos.
La parte más externa de la piel, la epidermis, es el lugar donde se alberga el sentido del tacto, el lugar donde se están las terminaciones nerviosas y los corpúsculos que nos van a dar las sensaciones táctiles. La piel es un espejo del organismo, puesto que su hidratación, textura y color dan información del estado interno.
La piel juega un papel importante en el sentido háptico. Ese término se usa para describir el sentido del tacto mentalmente extendido que se produce con la experiencia total de vivir y actuar en el espacio. El sentido háptico es un sentido adquirido, pues se aplica a objetos vistos que se han tocado.
El afecto materno alcanza su máxima expresión durante los íntimos contactos cara a cara entre madre y lactante.
La estimulación cutánea, en distintas formas es esencial para el sano desarrollo físico y conductual.
Para la especie humana la caricia es tan importante como lo es el hecho de lamer para otros mamíferos. Si la piel no ha sido estimulada correctamente, el sistema nervioso periférico tampoco lo está.
Los factores de riesgo en relación con la enfermedad descubrimos que el principal factor de riesgo de enfermarse de cualquier enfermedad crónica es la pérdida de soporte relacional.
El tacto quizás sea el sentido menos tenido en cuenta en nuestra cultura. En la evolución de los sentidos, el tacto fue el primero en existir, es el primero en desarrollarse en el embrión humano.
Los medios de comunicación de cada cultura, ejercen una influencia fundamental al potenciar unos sentidos u otros. Sociedades como la norteamericana, la inglesa o la alemana son más bien inhibitorias de la comunicación táctil. Hacia el sur las actitudes cambian y por ejemplo los latinoamericanos, utilizan más el tacto al comunicarse.
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La sociedad condiciona el tipo de partes que se pueden tocar y las que no, al igual que aquellas partes de la piel que pueden exhibirse.
La jerarquía de los sentidos condiciona nuestra percepción. Una de las consecuencias más inmediatas es la falta de conciencia de las experiencias de comunicación táctil y por tanto la pérdida de sus posibilidades expresivas. Necesitamos ser tocados y sin embargo muchas partes del cuerpo son tabúes según la cultura. Por ejemplo en Fiji es tabú tocar el cabello o en Japón tocar la nuca a una chica. Otros factores como religión, los mitos de masculinidad o el status social, condicionan nuestro comportamiento. El contacto físico en nuestra sociedad ha quedado relegado a situaciones muy concretas. En nuestra sociedad se asocia con excesiva frecuencia el contacto físico al sexo.
Este hecho es lamentable, porque la sensibilidad táctil es el primer sentido que entra en funcionamiento, la forma de comunicación más básica y primitiva.
Psicólogos y sociólogos se han empezado igualmente a preocupar de las situaciones que inhiben o facilitan la conducta táctil.
El fenómeno “hambre de piel”, es cada vez más estudiado por los investigadores del comportamiento. Se refiere al deseo de ser tocado, a la necesidad profunda de contacto físico. Quien más lo sufre son las personas mayores. Son quizás los menos tocados de la sociedad.
Se ha comprobado que el contacto y la comunicación a través del tacto, resulta beneficiosa para el tratamiento de algunos enfermos, proporcionando estados emocionales positivos que ayudan en el proceso de curación.
El tacto es crucial en las relaciones humanas. La vivencia intensa ocurre cuando vivimos, no cuando pensamos. Podemos desprender las relaciones entre atención, percepción, sensación, vivencia, conciencia.
Cuando un niño carece de amor y calor, se produce dolor, y si ese dolor no se siente y se integra, causará enfermedades físicas y emocionales en una etapa posterior de la vida.
Todo termina afectando los procesos internos del cerebro y del organismo en general.
Al apretar la piel se deforma. Así se genera una señal nerviosa.
Cada uno de los pelos de nuestro cuerpo dispone de un músculo llamado “horripilador” que se inserta en él y que, cuando se contrae, mueve al pelo enderezándolo, con lo cual se nos pone la “carne de gallina”.
Toda la piel tanto la cubierta de pelo como la que carece de él, contiene una amplia gama de receptores con el fin de detectar estímulos de tipo mecánicos, térmicos o dolorosos, aplicados sobre la piel.
La capa de Malphigi es la más profunda de la epidermis, constituida por células mucosas muy prolíferas sobre la que descansan las capas superiores de la epidermis. Las nuevas células que aquí se forman pasan a la epidermis sustituyendo a las células muertas, que se desprenden de la piel en forma de escamitas, caspa, etc.
Las glándulas sebáceas (holocrinas de la piel) que bordean el pelo y segregan una sustancia aceitosa (el sebo) que lo embadurna y le da flexibilidad y suavidad. Sus células presentan gran cantidad de capilares sanguíneos a su alrededor. Se localiza principalmente en la piel y especialmente alrededor de muslos, nalgas, mamas y abdomen. También rodea algunos órganos como el corazón y los riñones. Reserva energética del organismo y aislante térmico que conserva la temperatura del cuerpo, protege numerosos órganos actuando de colchón en choques y caídas.
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Y, casi finalizando…
El estrato germinativo comprende varias capas de células que se multiplican constantemente ya al crecer se empujan hacia la superficie, ocasionando el crecimiento continuo de la epidermis. Las células sufren diversos cambios químicos hasta terminar convirtiéndose en escamas aplanadas que se desprenden constantemente de la superficie cutánea. En las células del estrato germinativo llamados melanocitos se localiza en el pigmento de la piel llamado melanina que da color a la piel.
La dermis es una capa de tejido conjuntivo, muy vascularizado y sensible, ya que contiene numerosos vasos sanguíneos y linfáticos, nervios, glándulas, folículos pilosos y papilas. La capa papilar contiene en su superficie las papilas o levaciones cónicas que marcan la epidermis en la parte interna de este tejido hay capilares y algunas papilas. La capa reticular está constituida por haces de tejido fibroso y algunas fibras de tejido elástico.
Los vasos sanguíneos son muy numerosos y forman una red en el tejido subcutáneo. Los capilares sanguíneos son tan abundantes que retienen gran cantidad del total de la sangre corporal, es por eso que participa en la homeostasis de la temperatura pues libera calor al exterior.
Más allá de las culturas y religiones, existen terapias muy efectivas que favorecen el sistema inmunológico, social y profesional, como lo es El tantra, para lo que tenemos una invitada especialista, Maya Glanz, que nos hablará de sus ventajas e inconvenientes.
Por lo que informamos que el próximo viernes 12 de febrero a las 22 horas (España peninsular) se emitirá desde las ondas radiofónicas de Radio Sapiens XXI (www.radiosapiens.es) conducido por Jesús Vera y Mila Cuelliga, con el inestimable protagonismo de los siguientes contertulios: Presidente de la ferederación española de Feng Shui, Don Vicente San Juan, Psicólogo Don José Francisco González, Directora internacional de Shiatshu Doña Imma Bonet, Doctor anestesiólogo y especialista en dolor Don Angel Escudero y la Directora de Tantra Doña Maya Glanz.
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